Todo sobre la kombucha

¿La Kon qué? La Kombucha, apréndete el nombre, es una gran aliada. La Kombucha es una bebida fermentada que se hace con una base de té azucarada y un “scoby”, que es una mezcla de bacteria y levadura que parece un hongo.  Se ha consumido por siglos, y se le atribuyen innumerables beneficios para la salud. Incluso se le ha llamado “el elíxir de la vida”. Todo indica que su uso comenzo en China, de donde se propagó a Japón y a Rusia. Los primeros estudios científicos sobre el Kombucha fueron hechos por investigadores alemanes durante su búsqueda de una cura contra el cáncer, al ver que un sector de la población rusa que consumía Kombucha permanecía inmune ante la enfermedad. Lamentablemente los estudios se suspendieron y hasta la fecha hay pocos que ofrezcan pruebas contundentes de todos los beneficios que se le adjudican, a excepción de sus propiedades antimicrobianas (incluso contra la temida Helicobacter Pylori), los cuales si están bien documentados.

Beneficios comprobados:

  • La Kombucha es un  desintoxificante porque contiene un ácido que trabaja sinérgicamente con el ácido glucónico, el cual es producido naturalmente por nuestro hígado para atrapar moléculas tóxicas y eliminarlas del cuerpo.
  • El proceso de fermentación de la Kombucha libera el hierro del té negro, haciéndolo mas fácil de absorber al estar combinado con la vitamina C en la Kombucha. El hierro incrementa la hemoglobina en la sangre y la oxigenación de los tejidos. Probablemente por eso mucha gente siente un aumento en energía cuando toman Kombucha, y obviamente previene la anemia.
  • Su acción antimicrobiana contra distintos patógenos está bien documentada. La Kombucha actúa como los probióticos, protegiendo nuestra flora intestinal y la mucosa del estómago. Por eso se recomienda para quien sufre por tener Helicobacter Pylori o úlceras estomacales. La Kombucha también promueve el crecimiento de bacteria saludable fortaleciéndo así nuestro sistema inmunológico.
  • Se le ha recomendado por siglos como auxiliar en el tratamiento de la diabetes y la arteriosclerosis. Experimentos en ratas confirman sus propiedades hipoglicémicas y promotoras del “buen colesterol”.

¿Te convencimos? En Canadá y en Estados Unidos la Kombucha ya se vende embotellada, pero no es barata. Además, hacerla en casa es facilísimo.

¿Cómo hago mi propia Kombucha?

Hay distintas maneras de hacer Kombucha. La preparación es rápida, pero no tendrás el té de inmediato, ya que la mezcla debe fermentarse de 6 a 7 días. En Hacia lo Natural te compartimos la manera básica, para principiantes. Lo más fácil es conseguir tu “scoby” o “madre” con alguna amiga que tenga una . Si no tienes a nadie que tenga un scoby, puedes comprarlo aquí:

http://www.kombucha.es/17-te-de-kombucha.

Aquí está mi scoby, es un círculo de color café con leche con la consistencia de silicón mojado:
scoby

 

scoby2

Para hacer el té, necesitas una jarra de cristal, como las de hacer conservas, del tamaño que quieras. No puede ser plástico o metal, tiene que ser vidrio. Lajarra tiene que estar perfectamente bien lavada y seca. Esto es importantísimo porque el té no debe contaminarse.

El agua que uses debe ser filtrada, si no tienes filtro, compra agua purificada, pero nunca de la llave. Para calcular la cantidad de agua necesitas saber el tamaño de tu jarra, y debes saber que NO hay que llenarla hasta arriba. Por cada litro de agua necesitas:

2 bolsas de té negro

2 bolsas de té verde

120 gramos de azúcar blanca (no morena, no miel, no endulzantes artificiales)

1 scoby con la mezcla del paquete o el scoby de tu amiga con un poco del té anterior.

Manta de cielo (u otra tela que deje pasar el aire)

Ligas o bandas elásticas

En una olla disuelve la cantidad de agua de tu elección con el azúcar según la medida de arriba. Sí, es mucho azúcar, pero se consume en el proceso de fermentación. Ya que el agua esté transparente de nuevo, pon a hervir la mezcla. Cuando hierva, coloca las bolsas de té y deja reposar por 10 minutos. Con las manos limpias o una cuchara (de madera o plástico) retira las bolsas de té y espera a que la mezcla esté a temperatura ambiente. Nunca, nunca, nunca uses el té caliente porque mata a las bacterias del scoby.

Cuando el té esté a temperatura ambiente ponlo en la jarra limpia:

prep

Con manos limpias toma el scoby y colócalo en la jarra:

prepwithscobyCorta un rectángulo de tela y cubre el frasco con ella, usando una liga para mantenerla en posición:

done

Mi té está listo para comenzar a fermentarse. La recomendación es dejarlo en un lugar templado dentro de la casa. El mío está en una mesa en la cocina. Durante los días de fermentación verás varios cambios en tu scoby, el más importante es que por cada jarra que hagas le saldrá un “hijito”, otro scoby que podrás regalar cuando crezca lo suficiente.

Es importante checar por signos de contaminación al paso de los días. Levanta la tela y mira tu scoby. Lo que es anormal es que a tu scoby le salga moho como le sale al pan común cuando está echado a perder: manchas verdes circulares. Si observas ésto tienes que tirar la jarra, el té y el scoby.

Si no has observado nada de eso, después de 5 o 6 días tu té está listo para tomarse. Su sabor es parecido al vinagre. Pruébalo, entre más tiempo lo dejes vas a consumir menos azúcar. Comienza con una taza diaria para que veas como te sientes. Lo puedes tomar con hielo.

Después de terminado este proceso, todavía hay maneras de saborizar el té (gengibre, naranja) que te harán amarlo aún más, e incluso gasificarlo. Eso lo compartiremos próximamente. ¡Salud!